Luis Felipe Lomelí: el arte de emigrar a través de las palabras
Luis Felipe Lomelí es un autor multifacético. Nacido en Etzatlán en 1975, cuya formación abarca desde la ingeniería física hasta la ecología y la historia y filosofía de la ciencia.
Su incursión en el mundo de las letras ha sido galardonada en diversas ocasiones, recibiendo prestigiosos premios como el Premio Bellas Artes "San Luis Potosí" en 2001 por su primer libro de cuentos, "Todos santos de California", y el Premio Latinoamericano de Cuento "Edmundo Valadés" en 2004 por su relato "El cielo de Neuquén", contenido en su obra "Ella sigue de viaje".
Como miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte de México desde 2012, Luis Felipe Lomelí ha demostrado su maestría en la narrativa y la prosa, destacándose también en el ensayo literario, por el cual obtuvo el Premio Bellas Artes "Malcolm Lowry" en 2018 por su trabajo "Estética de la penuria".
En su última colección de relatos, "Ella sigue de viaje", publicada por primera vez en 2015 y reeditada en 2018 por La Pereza Ediciones, Lomelí nos sumerge en un fascinante mundo de migraciones, tanto físicas como emocionales, explorando la complejidad de las relaciones de pareja y el amor, y cómo estos se entrelazan con la búsqueda de una identidad propia y una nueva forma de relacionarse en un mundo en constante cambio.
Acompañándonos en esta entrevista, Luis Felipe Lomelí compartirá con nosotros los secretos detrás de su inspiración, el significado detrás de sus relatos y el desafío de crear historias que trasciendan las fronteras geográficas y emocionales.
Conversación con el escritor mexicano Luis Felipe Lomelí
- ¿Cómo se descubrió como escritor? ¿Cómo comenzó a escribir?
Si le preguntáramos a mi madre, diría que siempre conté historias desde mi más tierna edad. Pero la verdad es que no creo que escribir sea un oficio. O, al menos, no el mío. Escribo cuando quiero tratar de entender algo o cuando quiero compartir algo. La mayor parte del tiempo hago otra cosa.
2. ¿Qué géneros ha escrito y cuál o cuáles le gustaría escribir?
Casi siempre escribo cuento, novela o ensayo. En resumen, soy un dramaturgo frustrado.
3.¿Qué te inspiró a escribir un libro sobre el tema de viajar y emigrar en diferentes aspectos de la vida?
Amar es una forma de emigrar. Es un traslado. Y al estar en ese otro sitio viene la alegría y la maravilla pero también el desasosiego y la incomprensión. Siempre hay que aprender un idioma distinto para estar con alguien. Y no siempre se logra. Muchas migraciones son trágicas. En otras tantas, a pesar de ser terribles, uno se miente a sí mismo y también a todos sus amigos y familiares para contarles que todo está de lujo: que es tal y como lo habíamos soñado. Pero hay una diferencia importante entre amar y migrar: cuando dos se aman, los dos son inmigrantes en un territorio ajeno.
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4. ¿Cuál fue su inspiración para escribir “Ella sigue de viaje”?
Todo comenzó cuando llevé a una amiga filósofa a un rodeo de media noche en Monterrey y ahí, después de que ella analizara cómo se comportaban unos y otras, dijo “Ya viste qué fácil: ellos y ellas saben qué hacer ahorita y mañana y dentro de dos años si se gustan y entienden; el problema somos nosotros que decidimos estar en contra del patriarcado sin saber cómo dejar de ser heteropatriarcales”.
Así, los cuentos de este libro hablan de eso: de parejas que buscan tener relaciones distintas a las de sus padres pero no saben cómo hacerlo.
5.¿Cuál es el simbolismo detrás del título del libro?
Hay varias lecturas posibles de la frase del título. Una de ellas es que la pareja sigue en otra parte, lejos. Tal vez vuelva o no. Y tal vez sigamos esperando o no.
6. ¿Cuál es el tema principal o la idea central que atraviesa sus relatos?
El tema principal es el amor, las relaciones de pareja como una emigración doble a un territorio ajeno, a ese lugar donde ya nos relacionamos de forma distinta a nuestros padres y, aunque repetidamente fracasemos, seguimos tratando de construir un mundo mejor.
7. ¿Cuál es su relato favorito del libro y por qué?
Al terminar el libro no tenía un cuento favorito, cada uno buscaba retratar una problemática que me parecía y parece importante dentro de las relaciones amorosas (incluso el cuento que, a diferencia del resto, sí retrata una relación misógina de la generación anterior).
Pero con el tiempo El emigrante se convirtió en mi cuento favorito por las apropiaciones y reinterpretaciones que han hecho los lectores: desde grafiti y tatuajes hasta pinturas y centenares de cortometrajes estudiantiles. No hay palabras para terminar de agradecer eso.
8. ¿Hay algún relato en el libro que tenga una historia o personaje basado en su propia vida?
Tengo poca imaginación, soy ingeniero, así que la mayoría de las historias de este libro son variaciones de historias que me fueron cercanas.
9. ¿Cómo elegir el orden de los relatos en el libro? ¿Hay alguna razón específica detrás de ello?
Cada libro tiene su propio orden. Es, de algún modo, un artefacto de ingeniería. Pero con harto sentimiento. En este caso, el microcuento de El emigrante sirve como resumen general del volumen. Luego está un cuento a manera de carta entre dos personas en países distintos, Dos acequias, que abre el horizonte: cada uno de los siguientes cuentos serán versiones de su propia historia. Primero vendrán las variaciones del fracaso, después donde se imaginan que sí serán capaces de sobrellevar las dificultades y, en el cuento final, se relata una versión de lo que realmente pasa entre ellos cuando por fin pueden vivir en el mismo país.
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10.¿Cuál fue el mayor desafío al escribir estos relatos y cómo lo superó?
Cristina Rivera Garza tiene una novela imprescindible: Nadie me verá llorar. Y antes de que hubiera una lectura más o menos consensuada en la academia sobre la novela, lograba algo impresionante: las lectoras se identificaban con la personaje de Matilda y estaban seguras que Joaquín era alguien terrible; pero los lectores se identificaban con Joaquín y estaban seguros de que Matilde era terrible.
Yo quería lograr eso: que hubiera una identificación de género en cada cuento. Y para llegar a algo así lo que hice fue lo que dicta el método científico: buscar como veinte o más lectores y lectoras, hacer preguntas específicas (por ejemplo, ¿qué le agregarías para que parezca peor persona el personaje que ya te parece mala persona) y escuchar atentamente sus respuestas.
11. ¿Hay algún mensaje o lección importante que espera transmitir a través de sus relatos?
Más que un mensaje o lección en específico busco invitar a que cada quien se pregunte cómo sí se pueden construir estas nuevas relaciones amorosas distintas a las de las generaciones anteriores.
12. ¿Algún autor o autora favorita de relatos que haya influido en su estilo de escritura?
A lo largo del libro están los guiños, homenajes y agradecimientos a otras personas a partir de los epígrafes: desde Lorca hasta Shakira. Me encantaría si parece que alguno de ellos ha influido en mi estilo —por ejemplo, Romain Gary— pero sería incapaz de saberlo con certeza.
13. ¿Cuál es la cita o diálogo que más le gustó del libro?
El microcuento entero de El emigrante:
—¿Olvida usted algo?
—Ojalá.
14. ¿Cómo cree que su formación en ingeniería, ecología y ciencia en general ha influido en tu escritura y en la manera en que aborda los temas en tus obras literarias?
Me ayuda a estructurar los textos y los libros en general. No sólo a que se sienta que hay un orden sino a que las personas que leen vayan intuyendo ese orden y entonces la lectura fluya de manera sencilla aunque un cuento tenga argot colombiano y otro chileno y otro más esté en mexicano. Esta noción de orden ayuda a entender y sentir incluso palabras que uno jamás ha escuchado en la vida. De algún modo, es como estar ahí, como viajar.
15. Además de este libro, ¿tiene algún otro proyecto literario en mente o en proceso actualmente?
Siempre tengo varios libros rondándome la cabeza. Me los voy contando y me entretengo. Algunos duran más que otros. De lo que ando trabajando ahorita no sé qué vaya a quedar. Pero entre otras vainas, justo ando dándole a una novela que sucede en el Caribe.
Luis Felipe Lomelí como lector
- ¿Cuál es el mejor libro que ha leído?
Cuando estudiaba física cursé de oyente Textos barrocos y renacentistas. El objetivo del profesor, Alejandro del Bosque, era que pudiéramos disfrutar El Quijote. Para esto, tuvimos que leer antes dos o tres libros de la época por semana, para irnos acostumbrando al lenguaje, para que —en resumen— los chistes de Cervantes sí nos dieran risa. Y lo logró don Alejandro, El Quijote es uno de los pocos libros que me han parecido hermosos, divertidos y desgarradores.
2.¿Cuál es el único libro popular para niños que nunca ha tenido tiempo de leer?
Muchísimos. A pesar de que con mi hija he leído bastante, ahora la literatura infantil y juvenil tiene una cantidad inalcanzable de títulos best sellers. Hay muchos que me gustan, como Pelo bueno de Yolanda Arroyo Pizarro o Little Cloud and Lady Wind de Toni Morrison.
3. Un libro que le encanta regalar…
El regalo depende de la persona. Aunque tal vez los que más he compartido han sido Parábola de la cizaña, de Federico Vite, y Fenómenos de circo, de Ana María Shua.
4. La persona que le ayudó a enamorarse de la lectura fue…
No sé si fue el amor o la envidia. Tengo una hermana mayor. Y recuerdo que me daba mucho coraje no tener acceso a ese universo de significados que mi hermana, tres años más grande, sí podía descifrar y que se me figuraba mágico y sin igual: los letreros en las calles, los libros de su escuela, la información en la comida del supermercado, las leyendas grabadas en las alcantarillas, los mapas, las etiquetas, etcétera.
5. ¿A qué escritor admira más y por qué?
A Nadine Gordimer. Primero la conocí como escritora de cuentos y me pareció inigualable. Luego supe de su vida y admiré su cordura y coherencia en la lucha en contra del apartheid en su tierra natal, Sudáfrica. Y, finalmente, la conocí y ha sido para mí una de las personas más amorosas y fuertes que he conocido en la vida.
6. ¿Cuál fue el primer libro que recuerda amar cuando eras niño?
No había libros para niños cuando era chico. O, si había, eran muy caros y no había en mi casa. Pero lo que me encantaba leer eran unas fichas sobre animales que vendían en los puestos de periódicos cada viernes. Aún tengo la caja con cientos de ellas.
7. ¿Cuál era su libro favorito cuando era adolescente?
Tal vez el primer libro que me impresionó como literatura fue Pasto verde, de Parménides García Saldaña. Fue el primer texto que pasó por mis manos y que tenía un lenguaje cercano al mío: cuajado de malas palabras. No lo leí todo, las fotocopias que me prestaron estaban incompletas. Así que seguiré sin acabarlo para que esa fascinación siga intacta.
8. Cuéntenos sobre un libro que cambió el rumbo de tu vida.
Creo que todos los libros que nos tocan —esos que solemos calificar como “buenos”— nos cambian de algún modo la vida. Y son muchos, si uno lee con cierta regularidad.
Más que mencionar libros completos, quiero compartir algunos cuentos que atesoro: Rain-queen, de Nadine Gordimer; Un puñado de dátiles, de Tayeb Salih; A senhora dos passarinhos, de Dario de Melo y Mericans, de Sandra Cisneros.