Charles Bukowski: el eterno pesimista, lleno de luces y sombras
Charles Bukowski es considerado el último poeta maldito de la cultura norteamericana. El eterno pesimista, fue un escritor como muchas luces y sombras.
Henry Charles Bukowski, nacido como Heinrich Karl Bukowski nació el 16 de agosto de 1920 en Andernach, Alemania. Hijo de un ciudadano norteamericano de ascendencia polaca y madre de origen alemán. Se mudaría años más tarde a Baltimore (1923) y luego para establecerse en un suburbio del South Central de Los Ángeles.
Bukowski escritor de relatos, novelista y poeta estadounidense fue un representante del realismo sucio. Este movimiento literario se caracteriza por reducir la narración, especialmente el relato corto. Además, es a la sobriedad, la precisión y una parquedad extrema en el uso de las palabras en todo lo que se refiera a descripción. Los objetos, los personajes, las situaciones: deben hallarse caracterizadas de la manera más concisa y superficial posible.
La obra literaria de Bukowski está fuertemente influida por la atmósfera de la ciudad de Los Ángeles, donde pasó la mayor parte de su vida.En su obra podrás encontrar a Henry "Hank" Chinaski un personaje ficticio protagonista de varias obras: La senda del perdedor, Hollywood, Cartero, Factótum y Mujeres, así como de muchos de los relatos de Bukowski.
Chinaski es un consumado antihéroe: alcohólico, misántropo, mujeriego, que vaga de trabajo en trabajo y de mujer en mujer. Se trata, en gran medida, del álter ego de Bukowski debido a ya que el protagonista es Chinaski, la gran mayoría de los acontecimientos son autobiográficos, coinciden los rasgos de personalidad de ambos.
Bukowski murió de leucemia el 9 de marzo de 1994 en San Pedro, California, a la edad de 73 años, poco después de terminar su última novela: Pulp. Gran parte de su trabajo ha sido publicado al español por la editorial independiente Anagrama, por lo que podemos disfrutar de su extensa obra.
7 libros de Charles Bukowski que debes leer
Chinaski de Charles Bukowski
Henry Chinaski es un tipo alcohólico, mujeriego y misántropo que vive en un barrio nada glamoroso de Los Ángeles: un antihéroe en estado puro. Y, sobre todo, es el reflejo especular de la literatura de su creador: Charles Bukowski. Las novelas que protagoniza se nutren de descarnado material autobiográfico, de las andanzas, desventuras y reflexiones de este poeta de la desolación, la carnalidad y los excesos.
Este libro recopila los tres primeros títulos protagonizados por Chinaski, publicados entre 1971 y 1978: Cartero, Factótum y Mujeres. En ellos seguimos su juventud entre prostitutas, borrachos y otras criaturas de la senda de los perdedores, mientras sueña con ser escritor; sus andanzas en una sórdida oficina de Correos que dejará para dedicarse en exclusiva a la literatura y sus inicios como autor que va cosechando una creciente reputación, da recitales, recibe cartas procaces y llamadas telefónicas de admiradoras y se lanza a un auténtico maratón sexual. Sumadas, estas novelas se pueden leer como un fresco de la cara B de Los Ángeles; como una Gran Novela Americana sobre los humillados y ofendidos, narrada con un arrebatador estilo mezcla de visceralidad, pornografía, desesperación, carcajadas y un recóndito lirismo.
Te recomendamos leer
Pulp de Charles Bukowski
En Los Ángeles corre un rumor muy extraño. Se dice que un tal Céline, que merodea por las librerías inspeccionando a la competencia y buscando primeras ediciones de Faulkner, sería nada más ni nada menos que Louis Ferdinand, que no habría muerto en 1961 en Meudon.
Nick Belane, un detective privado muy poco intelectual, es el encargado de averiguar la verdad. ¿Y quién quiere saberla? Una dama muy fatal, quizá la más fatal de todas, que no acepta que Céline pudiera haber escapado a su mortal encanto.
Pero de repente la temporada de trabajo se ha vuelto muy buena para Nick y tiene varios asuntos más entre manos: encontrar el Gorrión Rojo que no es el nieto del Halcón Maltés para un tal John Barton, y descubrir si Cindy, la mujer de Jack Bass, engaña a su marido. Pero, como ya demostró cumplidamente Raymond Chandler, todos los casos de un detective siempre se lían entre sí, y entre Cindy y Céline se organizará un lío considerable.
Cartero de Charles Bukowski
Charles Bukowski, escritor eminentemente autobiográfico, nos cuenta en esta obra otro fragmento de la vida de su alter ego Chinaski.
En "Cartero" describe los doce años en que estuvo empleado en una sórdida oficina de correos de Los Ángeles. El libro termina cuando Chinaski/Bukowski abandona la miserable seguridad de su empleo, a los 49 años, para dedicarse exclusivamente a escribir. Y escribe "Cartero", su primera novela.
El capitán salió a comer y los marineros tomaron el barco
En "El capitán salió a comer y los marineros tomaron el barco", una metáfora del lamentable estado de la nave que nos lleva. Con este obra Bukowski es más que nunca un filósofo.
El libro es un diario de los últimos meses de su vida, cuajado de reflexiones hechas desde la cima de su experiencia. Todo ha cambiado para seguir igual; Bukowski vive en una casa cómoda, con piscina y jacuzzi y un buen coche en el garaje, pero la desesperación es la misma: «No sé lo que le pasará a otra gente, pero yo, cuando me agacho para ponerme los zapatos por la mañana, pienso: Ah, Dios mío, ¿y ahora qué?. Estoy jodido por la vida, no nos entendemos. Tengo que darle bocados pequeños, no engullirla toda...
Chinaski II de Charles Bukowski
Este libro reúne las dos últimas novelas de las cinco que dedicó Bukowski a su álter ego, Henry Chinaski, al que retrata en momentos muy diferentes. La senda del perdedor aborda su infancia, adolescencia y primera juventud en un periodo que abarca la Depresión y la Segunda Guerra Mundial, mientras que Hollywood nos traslada a la época en que Chinaski hace sus pinitos como guionista de Hollywood cuando un director chiflado se empeña en llevar al cine sus relatos.
Dos novelas de un Bukowski en estado puro: radical, salvaje, cargado de sexo y alcohol, y con ese halo poético que de un modo casi imperceptible envuelve su singularísimo universo literario.
La enfermedad de escribir de Charles Bukowski
Bukowski reflexiona sobre la escritura y sobre sus maestros literarios y experiencias vitales. Abel Debritto, estudioso del escritor, ha rastreado su correspondencia inédita y ha seleccionado las cartas en las que aborda el tema de su oficio y su arte.
Las hay a editores de revistas, a su editor, John Martin, a escritores como Henry Miller, Lawrence Ferlinghetti o Hilda Doolittle, a críticos y amigos. En ellas reflexiona con agudeza sobre el proceso de escritura y nos permite adentrarnos en las entrañas del negocio editorial. Leerlas plantea un estimulante recorrido autobiográfico que nos descubre a un Bukowski matizado, más allá del arquetipo; a un autor volcado de forma obsesiva en la escritura, con un sólido bagaje de lecturas y una visión muy clara de sus planteamientos, que le lleva a quejarse de algunos intentos editoriales de domesticar su estilo áspero y directo.
El libro, que arranca en 1945 y se cierra en 1993, pocos meses antes de su muerte, es un jugoso compendio de estética bukowskiana, con su característica vehemencia y actitud take no prisoners: lanza pullas feroces contra los beats (Ginsberg y Burroughs), los poetas del Black Mountain College, Hemingway o el mismísimo Shakespeare, pero también expresa su admiración por Dostoievski, Hamsun, Céline, Fante o Sherwood Anderson.